La Contre-Réforme catholique au XXe siècle

GEORGES DE NANTES
Doctor místico de la fe católica

19. Preparar el renacimiento católico

Entre los que querían reformar a la Iglesia, verdadero sacrilegio, ¡porque la Iglesia es santa! y los que pretendían salvarla, ella, ¡nuestra salvación! el padre de Nantes llevaba a sus fieles por una ‘línea de cresta’, peligrosa cierto pero con una admirable seguridad, y los ponía en guardia contra dos actitudes: la falsa tranquilidad de los conservadores y la exasperación de los espíritus melancólicos y rebelados.

18. Ni cisma, ni herejía

“Dios no quiere gobernarnos sino por la jerarquía [...]. La Iglesia no está en nosotros, subsiste en aquellos mismos que vemos ocupados en su ruina y que sin embargo creemos, en virtud de su jurisdicción apostólica, portadores de la gracia de Cristo.” Semejante fe en la Iglesia reafirmó a muchas almas desorientadas y tentadas de desesperación, hasta su propio maestro y profesor de seminario, el Padre Vimal...

Nuevas secciones

El llamado del Papa al Papa: el gran drama del padre de Nantes

La prestigiosa Universidad Panthéon Sorbonne, en colaboración con varias facultades francesas de derecho organizó en Sceaux los pasados 30 y 31 de marzo un coloquio consagrado a La deposición del Papa – Sitios teológicos, modelos canónicos y sus implicancias constitucionales”. Y tuvieron la honestidad intelectual de hacerlo, porque nuestro Padre es el único teólogo que supo definir y poner en marcha una vía canónica moderna permitiendo atacar, deponer y echar afuera a un Papa que se desviase de la doctrina de la fe católica.

Páginas místicas

cds-chapeau,

30. El canto del barquero dichoso

¿Oh Misterioso Esposo de mi alma, puesto que estáis celoso de poseer todo mi corazón, cómo no cesáis al mismo tiempo de ordenarme amar a mi prójimo como a mí mismo y más que a mí mismo, de la manera en la que me amaste y me amáis cada día, cariñosamente, dolorosamente, inmensamente? ¿No hay alguna contradicción entre esta custodia del corazón… y esta dedicación constante al querido prójimo…?”

Tamanrasset_chapeau

11. Sueño con un vuelo…

“¡Oh! si tuviera alas como la paloma, tomaría el vuelo e iría posarme; sí, muy lejos huiría, me establecería en el desierto: me apuraría en encontrar un refugio contra el viento de la borrasca y la tormenta.” ¡Es difícil quedarse en medio del mundo sin pertenecerle, aguantar las pruebas de la vida, vencer las tentaciones, sufrir contradicciones y persecuciones a causa de vos! ¡Es mucho mejor dejar todo para seguiros y demorar donde estáis!”

Croix_6-chapeau

10. ¿Por qué ese gran grito muriendo?

“¿Oh mi adorable Salvador…? ¿Era el sufrimiento en su paroxismo que os arrancaba ese grito, era un atroz y último esfuerzo para arrancar del infierno los condenados de la tierra, era el amor al Padre a quien encomendáis vuestra pobre vida y la alegría inmensa de regresar hacia Él? Ese solo grito… es el solo que nuestro Padre celestial oiga siempre, subiendo de la tierra hacia él como la oración más desgarradora.”

Couronnement-de-la-Vierge-Marie_chapeaul

4. Señor… soy el hijo de tu sierva.

“Oh Señor, soy vuestro siervo…” Miradlo que camina, como el Agustín de la visión de Ostia, a los lados de esta mujer anciana que lo guía. Como de Santa Mónica a su hijo por fin vuelto, pasa entre ellos tantas cosas, casi sin palabras, que acceden a las más altas certezas, en la visión de la fragilidad universal y de vuestra sola grandor, oh Maestro adorado.”

Tentation-au-désert,-montagne-chapeau

42. “ Y fue tentado por el diablo. ”

¡Jesús! Habéis sufrido esta presencia de Satanás en el desierto, en una lasitud extrema, cuando ese ayuno de cuarenta días ya os había agotado. Os admiro, os adoro. El Otro, no lo he visto, creo, más que una vez en mi vida. Si era por vuestra permisión una manifestación real, si era representación natural de mi espíritu no sé. Lo importante es sacar provecho de ello para mi alma y las almas mías…

Crucifixion-16-chapeau

33. Ecce Mater tua

“Oh Madre de Cristo, nuestra Madre, dejad a vuestro hijo bajar sus miradas de la espantosa vista de Jesús sobre la Cruz en las angustias de la muerte, hacia Vos para su consuelo…”

pentecote-barth-chapeau

25. ¡No los dejaré huérfanos… María!

“Oh dulce Salvador cómo no estar conmovido de ternura por cada una de vuestras palabras, pero tal vez más que por toda otra, por esta promesa que hacíais a los Apóstoles, para reconfortarlos en la noche del Jueves santo: No los dejaré huérfanos. Así no pensabais en vos pero en ellos en estos últimos momentos de vuestra vida.”