La Contre-Réforme catholique au XXe siècle
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Georges de Nantes.
Doctor místico de la fe católica

14. EL INDICIO DE LA TORMENTA

ESTE apostolado, de restauración de una parroquia, ejercido en aquel entonces con el apoyo total del Obispo, se oponía evidentemente al espíritu de ‘reforma’ de los progresistas y modernistas que el Padre de Nantes había discernido y combatido desde el seminario y del cual ahora constataba los efectos devastadores, acelerados desde la muerte del Papa Pío XII.

Paralelamente, veía los progresos aterradores del bolchevismo ruso y de la descolonización pronto cobardemente consentida por el traidor de Gaulle. Una sola esperanza : la Iglesia, que permanece investida con el poder de Cristo mismo. De ahí su entusiasmo, en febrero de 1959, al anuncio de un nuevo Concilio :

“ Me parece que desde la muerte del Santo Papa Pío X, ‘en la noche que se oscurece’, no habíamos recibido mejor noticia que la de la apertura de este Concilio. Después del naturalismo y el modernismo, el progresismo emprendía, al servicio del Adversario, el roer de la sociedad cristiana ; será puesto a luz y condenado. 1 ”

Y sin esperar, instruye el sumario de esta condenación, que espera para la salvación de la civilización, mezclando a las elevaciones hasta ahora puramente espirituales de las Cartas a mis amigos, una ardiente polémica.

EL MISTERIO DE LA IGLESIA Y EL ANTICRISTO.

Treinta y dos Cartas, redactadas de octubre de 1959 a mayo de 1963, tituladas ‘El misterio de la Iglesia y el Anticristo’, denuncian, con una ciencia, una perspicacia, un juicio, una fuerza que hacen de ellas un monumento sin igual en la historia de la Iglesia, el progresismo como “ la nueva herejía más grave todavía que las peores del tiempo pasado ”. Reforzada por una mística depravada y difundida por falsos profetas, esta herejía “ lleva infaliblemente a quien se entrega a ella a luchar de todas las maneras y en todos los terrenos contra la Iglesia de Jesucristo y finalmente a negar la verdadera fe para alistarse en el gran ejército del Anticristo ”. 2

“ ¡Aquel que ha visto eso ya no puede callarse !… ”

“ Acuso al progresismo de separarnos de Jesucristo Nuestro Señor, y de construir entre Él y nosotros un muro, de pintar en él una imagen grosera, fea, acongojante, que nos dan a adorar y que llaman ‘Cristo’. Es así que su obra principal acaba desecando los corazones, arrancándoles la devoción y echándolos como huérfanos en un mundo sin alma, para propagar una doctrina sin rostro y sin luz. 3 ”

“ El progresista se apasiona por una cierta idea de la Iglesia y es demasiado claro que no forma parte de esta Iglesia católica romana, sino para trabajar a reformarla y ajustarla a la idea que se ha forjado de ella […]. Vive de ella y en ella, sin amar lo que es, sino enamorado de lo que se volverá un día gracias a sus esfuerzos. 4 ”

Es así que el progresismo forma una ‘Secta’ en la Iglesia, soñando adaptarla al mundo moderno y reconciliarla con todos sus enemigos de ayer y de hoy.

“ Pero me viene un pensamiento que me hiela. Anuncian días nuevos, en los que los cristianos se atreverán a olvidar esta Cruz que los hace vivir, ¡para desarmar a sus enemigos ! Perdiéndose el amor a Jesús, la indiferencia a la verdad y a la justicia han seguido, y ahora el gran proyecto de los novísimos tiempos es anunciado : la humanidad entera, cristianos y paganos, ayer enemigos, como Herodes y Pilatos, como los judíos y los Romanos, van a reconciliarse, cansados por tantas luchas inútiles, para arrancar de la tierra esta Cruz levantada y hacer un silencio definitivo sobre Jesús. El drama no puede ser reparado, es demasiado difícil obtenerlo de los enemigos, ¡qué sea pues borrado ! El porvenir de la humanidad, la paz, el bien estar son el precio, y antes desaparezca un Hombre de la historia que no sufra la multitud. ¡Tal es la mayor revolución de todos los tiempos, la única verdaderamente radical, que abriría a la humanidad una nueva era en la que ciencia y prosperidad volverían a hacer el mundo nuevo y los hombres verdaderamente unidos ! 5 ”

“ ¿Quién podrá resistir sino los amantes de Jesús y de su Cruz ? 6 ”

Villemaur será el primer campo de batalla de esta lucha contra la revolución en marcha en la Iglesia, primero sorda, y después declarada, con un primer objetivo : la defensa de Argelia francesa y de su Cristiandad. Resultará para el Padrecito una cesación ab officio. Lucha anunciadora de aquella que llevará en la casa San José desde 1963 hasta su muerte en el 2010, contra la apostasía universal, fruto del concilio Vaticano II, y que le valdrán una cesación a divinis.

OPOSICIONES EN EL DEANATO.

No obstante no faltaban los buenos cofrades, que lo estimaban al grado de confiarle la predicación de los retiros para los hombres. Él mismo tenía en gran honor a este clero ‘de anteguerra’, “ extraordinariamente atento a la etiqueta, es decir a todo tipo de civilidades que hacen que nos estimemos mutuamente, que no nos molestemos mutuamente, que nos respetemos mutuamente. ”

Participaba con gusto a las comidas del deanato en Estissac pero, le escribirá a un corresponsal, “ habían ahí revolucionarios que venían llenos de irrespeto hacia con los Canónigos y el Deán. Venían sobre todo para dirigir el debate, orientar la conversación en su sentido, en breve unos bárbaros. ”

Éstos no eran otros sino los sacerdotes de la Misión de Francia, que ejercían su ‘ministerio’ en las parroquias del bosque de Othe. Fríos con los católicos fervientes, buscaban la simpatía de los comunistas, según un espíritu que pronto prevalecerá en el Concilio. De costumbre hostiles a todo lo que les parecía demasiado piadoso y desusado, empezaron a ver al Cura de Villemaur como a un adversario.

Éste le escribe a los hermanos el 30 de mayo de 1959 :

“ En la diócesis, la fiebre actual es crear ‘teleclubs’en todos lados… Lo critiqué en Estissac, ante un grupo compacto de la Misión de Francia ; se repitió en toda la diócesis, y heme aquí excomulgado por la Iglesia moderna. ¡Afortunadamente, aquí todavía está la vieja que permanece firme ! ¡Pero qué sectarismo ! ”

Un incidente más grave tuvo lugar en octubre de 1959 :

“ La primera junta de reuniones diocesana se vio interrumpida para mí de una manera que merece que se las cuente. La gente de la Misión de Francia me había apenas dado la mano, sin verme ; no estaba demasiado lastimado por ello. Y después la conferencia tuvo lugar, y la comida. Ésta estaba por acabarse. Habíamos oído a esos jóvenes equipos burlarse de las procesiones y el culto público en general comparado desventajosamente al empeño temporal de los equipos de la a. c. o. [Acción católica obrera] y otros movimientos ; habían desaprobado a un predicador que había contado una historia verídica poniendo en mala postura a los sacerdotes obreros y habían declarado al respecto que esas cosas no podían juzgarse en un despacho, sino en el momento. La alusión al cardenal Pizzardo 7 era clara. En breve, la propaganda habitual de la secta.

“ Un vicario particularmente locuaz vino a explicarme que, no obstante, creía al milagro de Favernay (esa custodia que permaneció en el aire durante dos días, en el siglo diecisiete, encima del altar de estación incendiado por accidente)… ‘Habían dos hostias… Sí, porque en aquel entonces se utilizaban un relicario, ¿sabe lo que es ? No una cosa (y el dedo dibujada un círculo en el aire : ¡la custodia pues !)… ¡Ja ! ¡Ja ! Nosotros, no lo sacamos más que una vez al año (ahí, una mirada carcajeándose hacía su cura-deán) ; hay otros, la sacan todo el tiempo, ¡hasta todos los días ! Si los divierte, ¡está bien !…’ Yo, lo paro : ‘Pero, ¿de quién habla usted ?’ Me contesta con una violenta insolencia : ‘¡No ataco a nadie !’ Entonces, me levanté y me salí azotando la puerta. De vuelta aquí, contento de mi acto, me puse a voltear la tierra del jardín. 8 ” Hasta que ese me fuera el aire…

OPOSICIONES EN LA PARROQUIA.

En octubre de 1960, en el boletín de la obra de Nuestra Señora de la Santa Esperanza, el Cura de Villemaur escribía a propósito del Padre Emmanuel, Cura del Mesnil :

“ A medida que la parroquia se edifica, y el cura se aplica más a su tarea, más llamarán la atención los retrasados, los arrastra pies y los oponentes, más se distinguirán y sin falta irán a agitarse con un movimiento contrario, a solidarizarse en un bloque inerte y resistente, y como casa contra casa. Nadie lo deseó y todos declaran no tener a pecho sino la unidad y la paz en el pueblo. Al menos, es lo que dicen, y qué fácil parece echarle la culpa de la división al cura. 9 ”

Es exactamente lo que se produjo en Villemaur.

En la Navidad de 1959, el Padrecito se las había hecho en el púlpito contra “ un hijo de satanás cualquiera ” citándolo : “ ¡Qué Dios se presente a mí, pero de igual a igual ! ” antes de contestarle, designando el pesebre : “ ¡Calla, Jaurès ! 10 El Niño que está ahí es mucho más grande que tú ! ”

Algunos feligreses quedaron escandalizados : “ ¡El Padrecito se mete en política ! ”

El 22 de marzo de 1960, le escribía a fray Gerardo :

“ Logro decir muchas cosas en mis sermones y se siente poco a poco el espíritu de la gente cambiar. Por ejemplo, a propósito de la visita de Khrouchtchev, y también de la petición contra la ayuda a los colegios libres, hecha por los institutores, con el resabio laico más puro… pero que la señorita Jotte firmó y que hacía firmar una maestrita laica siguiendo un cursillo de perfeccionamiento aquí. Hice un largo sermón sobre eso, desengañando a la gente sobre la canallada de todo ese mundito de la escuela laica y el intríngulis del asunto. Era al mismo tiempo poner el dedo en la llaga : el dualismo de alma de la señorita Jotte laica y cristiana. Claro está que cuesta tragárselo. ”

Ataca en el púlpito la ley Debré que la gente honrada de derecha aprobaba : las escuelas libres iban por fin ser subvencionadas por el Estado. ¡Sí ! ¡pero controladas ! entonces, ¡ya no serían libres ! ¡Entonces, no ! Pero al mismo tiempo, denunciaba la hipocresía de los rojos que fingían ofuscarse por el dinero de la nación dado a la escuela de los curitas, pero que les parecía normal que se fuera a la de los imanes y que la escuela de los sin-Dios sea financiada por Franceses a 85 % católicos (en 1960).

¡Fácilmente se adivina el disgusto de los demócratas cristianos de la asistencia ! cual el ‘tío Duclos’, excomunista. En la Iglesia de Pâlis, se sentaba cerca del armonio. Tomó la decisión, a la hora del sermón, de ir a sentarse al fondo de la iglesia, y abrir ostensiblemente su misal para emergerse en él. ¿Si es que lo leía ? Créanlo si quieren…

LA FUNDACIÓN CONFIRMADA.

En este contexto difícil y contrastado, en el que el buen grano se mezcla a la cizaña, nuestro Padre quiso asegurar la fundación de nuestra congregación.

El Obispo, después de haber soñado guardar para su único servicio ese sacerdote y sus hermanos, y hacerlos ‘misioneros diocesanos’, finalmente había aceptado el proyecto de una verdadera orden religiosa según el espíritu del Padre de Foucauld. Estimaba y apoyaba al Padrecito de Villemaur que lo llamaba ‘mi querido grande’. Pero un grave disentimiento debía estallar entre ellos a propósito de Argelia. Mons. Le Couëdic era apasionadamente gaullista y personalmente indiferente a la suerte de Argelia, no conociendo a nadie allá, ¡le confiaba a nuestro Padre !

“ Es entonces, cuenta él, que recibí del Cielo la inspiración de pedirle a nuestro Obispo una prueba de su firme voluntad de vernos fundar esta comunidad de monjes misioneros de la cual todo nos mostraba que pronto sería insoportable a todos los poderes del momento, tanto políticos como eclesiásticos. Que hasta la erección canónica de esta nueva congregación, nos otorgue llevar el hábito de coro monástico, la cogulla blanca cisterciense. Esta señal de condescendencia, ¡milagro ! Mons. Le Couëdic nos la otorgó. Fue la última, y bendigo a Dios por haberme inspirado esta extraordinaria petición.

“ Entonces, el 6 de agosto de 1961, recibimos la cogulla monástica de las manos de Mons. Le Couëdic, Obispo de Troyes, en el coro de la admirable colegiata de Villemaur. 11 ”

De hecho, ¡era el buen momento ! dos años más tarde, el Padre echado fuera de sus parroquias, fray Gerardo y yo rechazados a las ordenes por causa de fidelidad al Padre de Nantes, oímos al superior del seminario de los Carmelitas declararnos :

“ Dejamos pasar a un Padre de Nantes, ¡no dejaremos pasar a dos ! ”

Y no obstante, la ceremonia del 6 de agosto de 1961 anclaba in medio Ecclesiæ una orden cuyas razones de existir no aparecían tan claramente como hoy. Pero éramos llevados por la Providencia.

EL DRAMA DE ARGELIA FRANCESA.

En 1962, el destino final de Argelia, provincia francesa, tierra de Cristiandad, se conjugó con el del Padre de Nantes quien él también se oponía determinadamente a de Gaulle. No por ‘política’, sino por religión, habiendo entendido desde el principio su juego diabólico.

En efecto nos escribía seis meses después del 13 de mayo de 1958 :

“ ¿Por qué de Gaulle traiciona formidablemente ? Porque el 13 de mayo toda la Francia real, la gente honrada, los buenos cristianos, los hombres de orden le dieron a este hombre la misión de echar fuera a los partidos, a los hombres de división y de odio, a los traficantes del Sistema, y acabar con la democracia que nos agota y por la cual estamos muriendo… llevado así al Poder, aprovechó despóticamente esta confianza que se le rendía para hacer lo contrario, escondiendo la sucia maniobra bajo la sombra de su uniforme que inspira el respeto : reanima a los partidos, extiende la elección democrática al Imperio, pierde la Guinea donde reina un dictador negro comunista, urde en la sombra un acuerdo con el FLN 12 y no manifiesta bondad sino para con el socialismo anticlerical y estatista. La liberación que lo llevó a la cima del poder desembocara gracias él a un refuerzo de la esclavitud política ; la reacción nacional en Argelia que debía terminar la guerra con nuestra victoria pacífica acabará en la secesión o en el abandono legal de esta tierra que sin él pronto sería cristiana y francesa. ¡Quiera Dios que me equivoque ! ¡o que una ayuda de la Providencia nos salve de este hombre ! 13 ”

En el transcurso de los meses, la máscara de los discursos se había caído. Cierto, la tranquilidad reinaba todavía en nuestros departamentos franceses del norte de África, donde el ejército continuaba asegurando su oficio. Y sin embargo en un año, el abandono de Argelia estaría consumido. De Abril 1961 a marzo 1962, las negociaciones empezadas por el gobierno francés con la rebelión se soldarán con la victoria de los peores, en la sangre de los mártires.

El 1º de enero de 1962, el Padrecito de Villemaur evocaba el ejemplo de éstos, sin dudarse que hablaba como Nuestra Señora en el tercer Secreto de Fátima : “ Entre el ‘sentido de la Historia’ y Francia, entre la Iglesia y la Revolución, hay que escoger. El equívoco se rompe en la sangre de los testigos que son degollados por los que tenían misión de defenderlos. Sencillamente, el astil de la balanza divina cuenta a los mártires cada mañana […]. Oh Santa Madre Iglesia, ¿cuándo te levantarás para tomar en mano la defensa de tus hijos desafortunados ? ¿Cuándo irás con ellos a la cárcel y a la muerte ? ¿Cuándo volverán los mártires a encontrarte con ellos, cerca de ellos, compasiva y orgullosa, en vez de sin cesar verte aparecer en compañía de los opresores ? 14 ”

Con una audacia absolutamente sobrenatural, había dicho en el púlpito la verdad del putsch del 22 de abril de 196115, relevando el llamado angustiado que le había mandado un canónigo de Bona, en Argelia [ex Hipona] : “ En estas horas oscuras para la Iglesia y para Argelia, que Nuestra Señora y San Agustín nos vengan en ayuda : al borde de la desesperación, nuestros feligreses piensan que la Iglesia y Francia los abandonan a las fanáticas ambiciones del islam apoyado por Moscú. ¡Rece por nosotros ! ” (21 de junio de 1961)

Con ocasión del 14 de julio de 1961, había comparado a las matanzas de 1789 “ una manifestación del fln. El resorte común de estas locas ideas ‘de Libertad e Igualdad… o la muerte.’ Esa sociedad ideal y esas depuraciones para alcanzarla, ¡qué Fraternidad ! El Papa San Pío X se lo dijo a los demócratas del Sillon : ‘El ojo fijado en una quimera, escoltan al socialismo’ ¡en la sangre !

Cuando todavía valía el consejo de Madame Elisabeth 16 : “ Tres cabezas que cortar evitarían tanta sangre. ” (16 de julio de 1961)

En la misa de Gallo, cuando los feligreses trajeron regalos para los pobres del Sahara, de los cuales era yo el institutor meharista, nuestro Padre los alentó : “ ¡Es la caridad de la Iglesia católica, hermanos míos ! ” Cuando de Gaulle liberó dos mil fellaghas y encarceló a los oas 17, el Padrecito se exclamó, animado por la misma caridad : “ ¡Hermanos míos, el amor al prójimo nos manda estar contra esa ley ! ”

¡Eso tuvo repercusión, y hasta en los pasillos del Poder !

PESQUISA Y ENCIERRO.

El miércoles 14 de marzo de 1962, cuatro inspectores se presentaban en la casa parroquial de Villemaur con orden de pesquisa y arrestación. Era, unos días antes de la firma de los Accords d’Évian 18 que entregarían a Argelia al fln. Una operación de propaganda pro Argelia-francesa llevada por jóvenes del ‘patro’ había alertado a las gendarmerías locales

En el púlpito, el Padrecito había declarado “ no tener ni explosivo plástico, ni depósito de armas, ni volantes, ni formar parte de ningún complot ”, pero advertía que, si se iba a la cárcel, “ sería por haber abiertamente declarado que la capitulación del S. de Gaulle era la más vergonzosa de nuestra historia. ”

Los policías embargaron una piedra para policopiar volantes, y un depósito de papel. Buscaron durante tres horas, leyendo los papeles del Padrecito. “ ¡Mira ! no está en acuerdo con sus superiores ” se exclamó uno de ellos al descubrir sobre el escritorio una copia de su crítica de la Declaración de los cardenales y Arzobispos condenando “ la violencia de donde sea que venga ” (13 de octubre de 1961) 19.

En fin, se lo llevaron, al igual que a fray Cristian, vuelto de Argelia en enero y a algunos jóvenes del ‘patro’ – ¡los ‘propagandistas oas’ ! Después de haber interrogado a estos últimos y reconocido su inocencia, los regresaron a Villemaur la misma tarde, pero guardaron am Padre de Nantes quien pasó la noche en el bote, y redactó una deposición que el comisario calificó de “ ultrajo al jefe de Estado ”. El Padrecito respondió que el ultrajo no estaba en sus palabras sino en los actos del jefe de Estado.

El 24 de marzo, escribía : “ Me desolidarizo de un clero que, ya sea ciegamente, ya sea por cobardía, ya sea por ideología democrática, liberal o revolucionaria, toma el partido del fln musulmán, del comunismo mundial, del poder que traiciona, que tortura, que miente y que corrompe todo ; contra Franceses y cristianos que quieren permanecer libres en una tierra francesa y cristiana. Que Dios nos ayude en este triste combate. 20 ”

Le daba como consigna a los hermanos : “ Recemos, sacrifiquémonos y prediquemos la Verdad. 21 ”

Después de trece días de encierro… en el seminario, obtuvo la autorización de su obispo de volver a sus parroquias. Su actitud valerosa ya daba sus frutos. “ Por el rodeo de la política, cuenta Max Broquet, el Padre había recuperado gente que no iba a Misa y que después fueron. Por la posición del Padre frente a De Gaulle, hubo muchos que vinieron a Misa. ”

Precisamente, fue la “ adhesión bajo su bandera, de tal o tal anticlerical de antaño ”, que le valió al Padrecito ver tramarse un complot para obtener que se fuera.

Sin embargo, su obispo no lo soltó de inmediato y, providencialmente, nuestro Padre permanecerá en sus parroquias dieciséis meses más. Este plazo le permitió crecer a su influencia ; se venía de Troyes y más allá para oírlo predicar.

Es también en ese momento que empezó a difundir el relato de la conversación de sor Lucía con el Padre Fuentes 22, del 26 de diciembre de 1957, en el cual la vidente revela que “ la santísima Virgen está muy triste, porque nadie hace caso del Mensaje, ni los buenos ni los malos. Los buenos, porque prosiguen su camino de bondad ; pero sin hacer caso a este Mensaje. Los malos, porque no viendo el castigo de Dios actualmente sobre ellos, a causa de sus pecados, prosiguen también su camino de maldad, sin hacer caso a este Mensaje. Pero, créame, Padre, Dios va a castigar al mundo, y lo va a castigar de manera tremenda23 ”

Esta súplica le valdrá al Padre Fuentes ser sancionado y a sor Lucía quedar prohibida de locutorio y correspondencia.

El Padrecito advertía a sus feligreses de la “ desorientación diabólica ” 24, según los propios términos de las cartas de sor Lucía en aquellos años 25, que se había apoderado de los espíritus en la Iglesia. El 1º de julio de 1962, con ocasión de la independencia de Argelia : “ El cristiano perjuro entregó a Argelia al musulmán asesino ” 26 escribía. Era un domingo, fiesta de la Preciosísima Sangre de Jesús, y el Padrecito proclamaba en el púlpito :

“ Hermanos míos, nunca tanto como en nuestra época, los cristianos, los civilizados, se han quedado tan indiferentes a la sangre derramada y, digo bien, a la sangre derramada por nuestra defensa y nuestra salvación […]. Entonces, la Sangre derramada hace mil novecientos años por Jesús para obtenernos la Salvación eterna, ¿cómo podría conmovernos si la de nuestros hermanos, hoy, a nuestras puertas, nos deja indiferentes ? 27 ”

En agosto, para protestar contra el mantenimiento del cura de Villemaur en su puesto, la mayoría de los consejeros municipales –cuatro eran comunistas– entregaban su demisión al prefecto e informaban a la población que la alcaldía quedaría cerrada a partir del 23 de agosto en la espera de nuevas elecciones municipales.

JUAN XXIII CONDENA A LOS ‘PROFETAS DE DESGRACIA’

El domingo 23 de septiembre de 1962, el Padrecito anunciaba una novena al Espíritu Santo, en vista de preparar la apertura del Concilio Vaticano II el 11 de octubre.

La primera noticia que recibió de él vino de su sirvienta, la señorita Andrée, como se lo contará a su obispo :

“ En la tarde de ese día memorable, como salíamos de los ejercicios del Rosario, una feligresa con buen sentido campesino, intuitivo y profundo, me aborda y me dice : “ El Papa lo condena.

¿Qué ?

– Sí, escuché su discurso en el radio. Es todo lo contrario de lo que usted dice en el púlpito.

– ¡Cómo !

“ Estaba quebrantado. La lectura de ese documento me convenció de que un nuevo espíritu iba levantarse en tempestad en la Iglesia, de optimismo satisfecho y de reforma universal, que iba al encuentro de mis convicciones y mis prudencias, como las suyas, Excelencia, en aquella época. 28 ”

Y de hecho, “ la primera sesión [del Concilio Vaticano II] se terminaba con la victoria del partido reformista. Su rehabilitación desde entonces se prosiguió, cada vez más solemne y provocante. No estaba en tono 29… ”

¡No ! verdaderamente, el Padrecito todavía estaba pensando en conducir a sus feligreses en el camino del Cielo, en organizar veladas del Sagrado Corazón… “ Una vez al mes, contará más tarde, el primer viernes. Eso tenía mucho éxito, ciento cincuenta, doscientos campesinos cada primer viernes del mes, iban a ponerse su ropa limpia y llegaban después de cenar. Eso duraba tres horas. Una horita de sermón, otra durante la cual se confesaban y, tercera hora, era la Misa y de pasada, bien confesados, todos comulgaban.

“ Un día, un eclesiástico me dice :

– ¿A qué los lleva esto ? Quería decir : ¿acaso los lleva a sindicarse, a entrar en política ?

– Nada de eso.

– ¿Entonces ?

– Los lleva a confesarse, a comulgar una vez al mes.

– ¿Y cuánto tiempo va durar ?

– Eso va durar hasta su muerte.

– ¿Su muerte ?

“ No tenía fe. 30 ”

Este eclesiástico era uno de los dos vicarios generales de la diócesis de Troyes.

De todas formas, en las parroquias, la Semana Santa fue, en aquel año de 1963 que debía ser la última, particularmente ferviente. Nunca había sido seguida tan asiduamente. El día de Pascua, las tres iglesias de Planty, Pâlis y Villemaur estaban repletas y las comuniones fueron más numerosas que nunca. Es decir que el buen grupo de practicantes, que continuaba aumentando poco a poco, permanecía fielmente apegado a su cura. ¿Y eso era lo que querían destruir ?

ABANDONADO POR ROMA.

El 11 de abril de 1963 era publicada la encíclica Pacem in terris del Papa Juan XXIII, alabada unánimemente en la prensa. El Padre de Nantes, en cuanto a él, entregó un análisis de ella más que reservado en su carta del 28 de abril de 1963 :

“ Nadie nos convencerá ni mandará legítimamente substituir la fe optimista en el mundo nuevo, en nuestros corazones, al amor de la patria, nadie nos persuadirá desarmar ni confiarnos en un gobierno mundial Khrouchtchev-Kennedy y, todavía menos, colaborar con los comunistas o el islam. Es necesario que sepan, en Roma y en París, que hay negaciones y traiciones imposibles para un católico francés. La sangre de nuestros mártires lo atestigua. 31 ”

Pero en Troyes, Mons. Le Couëdic pronto dio a conocer su decisión : le mandó al Padrecito de Villemaur abandonar las parroquias y la diócesis dentro de quince días y finalmente le otorgó un plazo de seis meses.

Nuestro Padre fue a Roma, en el momento de la muerte de Juan XXIII y la elección de Pablo VI, para buscar ahí un apoyo, “ no contra mi Obispo, sino para encontrar una solución que no comprometiera el porvenir. ¡Qué va ! Fui traicionado, y sé bien por quien. Entendí que era vano importunar a los grandes de este mundo y a los funcionarios cuando está uno vencido por la vida. Es demasiado pedir que se suban en una barca en peligro de naufragio cuando Jesús parece dormir en ella. 32 ”

Mons. Pierre-Paul Philippe, por ejemplo, que en aquel entonces era secretario de la Sagrada Congregación de los religiosos, después de haber leído la ‘Regla provisoria de los Hermanitos del Sagrado Corazón’, dio un parecer muy favorable a su reconocimiento, poniendo solamente como condición la renuncia a la defensa de la Argelia francesa.

“ Excelencia, le respondió nuestro Padre, la defensa de mis hermanos asesinados es un deber que me impone la moral cristiana ante de todo ; el reconocimiento de la Orden que vengo a solicitar de su parte no compete sino al Beneplácito de Dios. Si este designio es conforme a su Voluntad, lo realizará a su hora. Pero no sabría pagar este reconocimiento oficial al precio de una segura inmoralidad, y para mí gravemente culpable. 33 ”

Por el mismo motivo, fray Gerardo y yo estábamos rechazados a las órdenes. Durante el viaje de su cura a Roma, los hombres de Villemaur pidieron ver a Mons. Le Couëdic. Max Broquet formaba parte :

“ Otorgó una audiencia y los feligreses le dijeron que tenían a un buen sacerdote y que pedían que se quedará, porque no veían porque se los quitaban. El Obispo le dijo que ya no tenía la confianza de todos sus feligreses. Entonces le dijeron que los oponentes eran los que no iban a Misa. El Obispo no tenía argumentos admisibles y estaba molesto para contestar. Sacó de un aparador el libro de Derecho canónico y, manoteándolo, se enfureció y dijo que estaba decidido así y que no cedería. Era arbitrario. [34] ”

“La prueba soportada dolorosamente y valerosamente por Jesucristo es merecedora, apega más a la Iglesia, lleva a la victoria, aquí en la tierra y en el otro mundo. Entonces todo continúa. Se sorprenderán al ver su fidelidad a la Iglesia, cual sea el sacerdote que les enviarán: es todavía el representante de Jesucristo, con tal que les enseñe la verdad de la fe y no fábulas, que los lleve a las fuentes puras de la gracia que son los sacramentos, que los dirija según la voluntad de Dios y no los caprichos de los hombres o las modas y frenesíes del mundo... Es lo que le pediré a Dios por María.” (sermón de despedida del Padre de Nantes a sus feligreses)

La prueba soportada dolorosamente y valerosamente por Jesucristo es merecedora, apega más a la Iglesia, lleva a la victoria, aquí en la tierra y en el otro mundo. Entonces todo continúa. Se sorprenderán al ver su fidelidad a la Iglesia, cual sea el sacerdote que les enviarán: es todavía el representante de Jesucristo, con tal que les enseñe la verdad de la fe y no fábulas, que los lleve a las fuentes puras de la gracia que son los sacramentos, que los dirija según la voluntad de Dios y no los caprichos de los hombres o las modas y frenesíes del mundo… Es lo que le pediré a Dios por María.” (sermón de despedida del Padre de Nantes a sus feligreses)

El 15 de agosto, el Padre de Nantes le escribía a sus amigos :

“ Desde de hace mucho tiempo estaba amenazado, veía llegar la tormenta que me desarraigaría, ya no es más que una cuestión de días. El 15 de septiembre deberé dejar mis parroquias, Villemaur, su iglesia tan propicia a la súplica y tan bella, mi casa parroquial tan tranquila en la que recibí a tantos de ustedes, y sobre todo a este grupo de verdaderos cristianos, jefes de familia lúcidos y fuertes, santas mujeres, niños buenos a los cuales cinco años de entrega paterna, hasta materna, me habían apegado tan fuertemente. ¡Tantas Misas, vísperas, veladas nos han juntado en perfecta comunión ! Siempre les he comunicado el fondo de mis pensamientos, han participado a todos nuestras preocupaciones, nuestras angustias y nuestras alegrías. Me los llevo un poco en mi desgracia. Tal vez deberán sufrir de ello, padecer más que yo, como los padres de los que se marchan en pos del Maestro divino. Los corazones desgarrados, ¡los que se quedan ! 35 ”

“ SU FIDELIDAD A LA IGLESIA. ”

El 15 de septiembre de 1963, fue el desgarre. Mons. Le Couëdic no había aceptado que el cura de Villemaur tomara la defensa de la Argelia francesa, y lo despidió bajo el pretexto que había perdido la confianza de todos sus feligreses. Como éste lo recordó en su último sermón, “El sacerdote también es una señal impugnada, y eso toma, según las parroquias y las circunstancias, las formas que Dios quiere... El Dios que lleva consigo, y que da, lo hace estimar y amar infinitamente por los buenos, lo hace detestar y odiar por los malos. Es ya el juicio de Dios...”

El 15 de septiembre de 1963, fue el desgarre. Mons. Le Couëdic no había aceptado que el cura de Villemaur tomara la defensa de la Argelia francesa, y lo despidió bajo el pretexto que había perdido la confianza de todos sus feligreses. Como éste lo recordó en su último sermón, “El sacerdote también es una señal impugnada, y eso toma, según las parroquias y las circunstancias, las formas que Dios quiere… El Dios que lleva consigo, y que da, lo hace estimar y amar infinitamente por los buenos, lo hace detestar y odiar por los malos. Es ya el juicio de Dios…”

El domingo 15 de septiembre, las iglesias de las tres parroquias estaban repletas a cada Misa, una pequeña muchedumbre de amigos habiéndose unido a los feligreses. En su sermón, pronunciado con lágrimas, el Padrecito recordó en una palabra la función del sacerdote :

“ Es el culto de Dios. El sacerdote es el hombre de Dios, aquel que eleva las miradas a Dios, llena de él las inteligencias y los corazones, y toda la vida de los hombres. Su sotana (¡oh ! muy amada…) atestigua su preocupación superior, su vida sencilla y frugal, su ministerio continuo recuerdan sin cesar a sus feligreses, y a los demás, que Dios existe, los ama y los llama. Su palabra agrega una definición clara de las voluntades de Dios ; en fin el culto litúrgico y la oración se llevan a las almas a Dios en una prefiguración de la vida eterna.

“ El sacerdote también es una señal impugnada, y eso toma, según las parroquias y las circunstancias, las formas que Dios quiere… El Dios que lleva consigo, y que da, lo hace estimar y amar infinitamente por los buenos, lo hace detestar y odiar por los malos. Es ya el juicio de Dios : ‘Quien les escucha a ustedes, me escucha a mí, quien les rechaza a ustedes, me rechaza a mí’… ‘El que me escucha, escucha a mi Padre’… Este amor y este odio tienen mil ocasiones en la vida cotidiana y, a veces, grandes dificultades generales les dan una forma global, intensa, en la que cada uno se ve llevado y obligado a escoger. La hora de la prueba ha sonado… “ La hora de pecado, de justicia y de juicio’, como le decía Jesús a sus Apóstoles. La Cruz redentora se levanta en el camino. ¡Dichosos aquellos que en ese momento están cerca del sacerdote, fieles y que compadecen !

“ Eso es bueno : ‘Bonum mihi quia humiliasti me, ut discam justificationes tuas. Me es bueno haber sido humillado por ti, para aprender los caminos de tu gracia.’ La prueba soportada dolorosamente y valerosamente por Jesucristo es merecedora, apega más a la Iglesia, lleva a la victoria, aquí en la tierra y en el otro mundo. Entonces todo continúa. Se sorprenderán al ver su fidelidad a la Iglesia, cual sea el sacerdote que les enviarán : es todavía el representante de Jesucristo, con tal que les enseñe la verdad de la fe y no fábulas, que los lleve a las fuentes puras de la gracia que son los sacramentos, que los dirija según la voluntad de Dios y no los caprichos de los hombres o las modas y frenesíes del mundo.

“ Es lo que le pediré a Dios por María… ”

EL COMBATE CONTINUA.

El 16 de septiembre de 1963, la pequeña comunidad se instalaba en la casa San José, en Saint-Parres-lès-Vaudes, formando “una familia cuya vocación es no poner nada por encima del servicio de la Verdad y de la Iglesia”. Poco tiempo después, los feligreses de Villemaur le ofrecieron a su cura esta estatua que, desde hace cincuenta años vela sobre nuestras casas.

El 16 de septiembre de 1963, la pequeña comunidad se instalaba en la casa San José, en Saint-Parres-lès-Vaudes, formando “una familia cuya vocación es no poner nada por encima del servicio de la Verdad y de la Iglesia”. Poco tiempo después, los feligreses de Villemaur le ofrecieron a su cura esta estatua que, desde hace cincuenta años vela sobre nuestras casas. HOSPITA FRATRUM, ORA PRO NOBIS!

La salida tuvo lugar el lunes 16 de septiembre de 1963, después de una última Misa en Villemaur. Dirección : Saint-Parres-les-Vaudes, en la misma diócesis, cuando el Obispo los hubiera querido en otro lado, lejos, muy lejos, ¡hasta afuera de la Iglesia !

“ Corrido de Villemaur, indeseables en otra parte, que más podíamos hacer, mis Hermanitos y yo, sino retirarnos en nuestra maison Saint-Joseph, vivir ahí en comunidad en la oración y el trabajo, ¡pero resueltos a proseguir con todas nuestras fuerzas el combate contra-revolucionario ! Lo pudimos gracias a la protección de la divina Providencia, la solicitud del buen y gran San José, pero las incesantes y admirables generosidades de nuestros amigos fueron de eso, el bendito instrumento. 36 ”

Empezaba una nueva etapa en la que nuestro Padre, liberado del cuidado de su curato, se entregará a la defensa de la Iglesia contra la Reforma de Vaticano II. “ Su misión concernía a la Iglesia entera ”, como bien lo había entendido Max, su fiel feligrés, y como lo preveía nuestra Regla :

“ Su vida retirada no será una evasión en lo intemporal y su deseo del regreso de Cristo nunca se acompañará con desaliento o desinterés, con cuanta más razón con desprecio, por el destino de la Iglesia actual. ” (Art. 23)

Desde octubre de 1962, nuestro Padre se alarmaba. Sin embargo conservaba una confianza total en la Iglesia y sus instituciones milenarias : “ El Concilio no es una sesión de iluminismo […]. Aquí, tendremos una asamblea en la que sólo Dios será el Soberano. Su institución misma la vuelve instrumento de salvación, contraria a la revolución. ” No obstante : “ Digo que es un gran mal hablar de un Concilio católico romano como si Dios no existiera, como si la Verdad y el Bien fueran cosas totalmente desconocidas, o gratuitas, o reformables por decretos, y que habría que esperar las decisiones de este Concilio para saber si el catecismo decía la verdad, y para conocer quien tenía razón. Juan XXIII no es de Gaulle. Esta actitud de espíritu es indigna. Con el pretexto de entera obediencia, es una duda general sobre la fe y la moral. 37 ”

Y la carta siguiente, para la fiesta de Cristo Rey, relaciona la negación de la Cristiandad –Argelia fue entregada el 1º de julio– y la negación de Jesucristo :

“ ¿Quién es pues ese rey preferido a Jesucristo ? ¡Cuidado, amigo lector ! Con el sobresalto de tu corazón sabrás si le rindes un culto. Ese rey, eres tú. Es el Hombre […]. El templo en el que se ejerce ese culto, es la política, y nadie tiene derecho a entrar en él sino para adorar y a servir la libertad. Los sacerdotes de ese culto, son los filósofos y los políticos, y su religión tiene un nombre venerado, es la Democracia. 38 ”

Esta ‘religión’, que veía él en práctica desde 1944, iba a triunfar en el Concilio por el ministerio de sus sumos sacerdotes.

“Oh Jesús y María, fuisteis la doble afección de José, nuestro patriarca. En la casa de Nazaret, erais la Sabiduría y el Amor, el Amor Virginal engendrando la Sabiduría al mundo por la operación del Espíritu Santo morando en vos, oh María , y la sabiduría divina engendrada por esta carne bendita que habéis creado para esta obra sublime, oh Jesús. Así sin fin las grandes obras de Dios en el universo ensanchan la fiesta de mi corazón y los misterios escondidos de mi vocación me abren a las maravillas infinitas de la gracia.” (PÁGINA MÍSTICA n°14)

“Oh Jesús y María, fuisteis la doble afección de José, nuestro patriarca. En la casa de Nazaret, erais la Sabiduría y el Amor, el Amor Virginal engendrando la Sabiduría al mundo por la operación del Espíritu Santo morando en vos, oh María , y la sabiduría divina engendrada por esta carne bendita que habéis creado para esta obra sublime, oh Jesús. Así sin fin las grandes obras de Dios en el universo ensanchan la fiesta de mi corazón y los misterios escondidos de mi vocación me abren a las maravillas infinitas de la gracia.” (PÁGINA MÍSTICA n°14)


(1) Lettre à mes amis n° 50.

(2) Lettre n° 58, octubre de 1959.

(3) Lettre n° 77, noviembre de 1960.

(4) Lettre n° 86, abril de 1961.

(5) Lettre n° 136, Semana santa 1963.

(6) Lettre n° 141, Ascensión 1963.

(7) Durante los “arreglos” entre el gobierno mexicano y la Iglesia católica de México, Mons. Pizzardo actuó bajo la sombra del Cardenal Gaspari, jefe de la diplomacia vaticana en favor de este acuerdo.

(8) Carta a fray Cristian, del 24 octubre 1959. Archivos de comunidad.

(9) Los artículos sobre la vida del Padre Emmanuel, publicados en el Boletín de la obra de Nuestra Señora de la Santa Esperanza de enero de 1960 a abril de 1962, han sido juntados en un libro: “Un cura y la Virgen María”, edición CRC, 1985.

(10) Jean Jaurès fue el jefe impío y anticlerical del Partido socialista francés al principio del siglo XX hasta su asesinato el 31 de julio de 1914.

(11) CRC n° 157, septiembre de 1980, p. 14.

(12) Frente de Liberación Nacional. Organización terrorista fundada para obtener la independencia de los departamentos franceses de Argelia.

(13) Carta del 3 noviembre de 1958, archivos de comunidad.

(14) Lettre à mes amis n° 100, del 1° de enero de 1962.

(15) Aquel día, varios Generales tomaron por asalto el gobierno general (institución representando al gobierno de París en Argelia) pero fueron traicionados por los gaulistas.

(16) Hermana de Luis XVI, rey decapitado por los revolucionarios en 1793, después de no haber querido matar la revolución en el huevo. Ella fue mártir a su vez el 10 de mayo de 1794.

(17) Organización del Ejército Secreto, fundada en 1961. Reunía a varios generales prestigiosos que querían salvar la Argelia francesa pero este movimiento fue asediado maquiavélicamente por de Gaulle y varios generales fueron condenados a muerte o encarcelados.

(18) Arreglos llevados por el gobierno de Charles de Gaulle con el fln, en la ciudad de Évian, en los cuales Francia aceptaba la independencia con la simple promesa que el nuevo gobierno argelino no se vengará sobre la población. El resultado fue el mismo que con los arreglos entre los obispos mexicanos y el gobierno durante la Cristiada. Miles de Argelinos que habían colaborado con el gobierno francés fueron asesinados.

(19) Este estudio crítico ha sido reproducido in extenso en Pour l’Église, t. I, p. 231-245.

(20) Carta a los hermanos, del 24 marzo de 1962. Archivos de comunidad.

(21) Carta del 27 de marzo de 1962. Archivos de comunidad.

(22) Religioso mexicano postulador de la causa de beatificación de los dos videntes de Fátima que ya habían fallecido, es decir Francisco y Jacinta. Después de haber publicado su locutorio con sor Lucía, quedó desmentido por la jerárquica y se le quitaron sus cargos.

(23) Texto publicado por el Padre Alonso.

(24) Cartas de Sor Lucía del 3 de julio de 1958 y del 25 de julio de 1962.

(25) Lettre à mes amis n° 112 du 1° julio de 1962.

(26) Lettre à mes amis n° 112 du 1° julio de 1962.

(27) Citado en Pour l’Église, t. I, p. 207-210.

(28) Carta a Mons.Le Couëdic, del 19 diciembre de 1965, publicada en la Lettre à mes amis n° 220, p. 2‑3.

(29) Ibíd. p. 3.

(30) Sermón del 10 septiembre de 2000.

(31) Lettre à mes amis n° 139.

(32) CRC n° 110, p. 5.

(33) Pour l’Église, t. I, p. 366.

(34) Il est ressuscité n° 110, octubre 2011, p. 31.

(35) Lettre à mes amis n° 150.

(36) Lettre à mes amis n° 183 del 15 septiembre de 1964.

(37) Lettre à mes amis n° 120 del 11 octubre de 1962.

(38) Lettre à mes amis n° 121, del 28 octubre 1962.