La Contre-Réforme catholique au XXe siècle
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Georges de Nantes.
Doctor místico de la fe católica

13. CURA DE VILLEMAUR

EL 14 de septiembre de 1958, cantábamos las primeras vísperas de Nuestra Señora de la Siete Espadas en las sillas del coro de la maravillosa iglesia de Villemaur, donde nuestro Padre ejercerá su ministerio durante cinco años, con un celo sin igual, caracterizado sobre todo por su asiduidad en enseñarle a su pueblo a rezar, “ lo que es la obra más difícil en un tiempo en que la irreligión domina las sociedades ”, como lo había escrito en nuestra Regla provisoria (Art. 116).

Cura de Villemaur

En agradecimiento por sus tres años de ministerio, los feligreses del Padre de Nantes, le ofrecieron una casulla ornada con el Corazón y la Cruz, que revestirá tan pronto en Villemaur, en Champagne (foto de abajo), donde asumirá el cargo de párroco, “un labor dichoso, duro y eficaz”.

La fundación de los Hermanitos del Sagrado Corazón de Villemaur, en el día centenario del nacimiento de Carlos de Foucauld, se arraigaba en plena comunión eclesial, bajo la batuta de Mons. Le Couëdic, obispo de Troyes, pero también en legítima esperanza de un sobresalto nacional, como lo recordará a este obispo :

Los primeros hermanos con su Padre fundador, ante la puerta de esta iglesia.

Los primeros hermanos con su Padre fundador, ante la puerta de esta iglesia.

“ ¡Septiembre de 1958 ! En Francia, el espíritu público se despierta para aclamar al general de Gaulle, que promete salvar la Argelia francesa y formar un dique ante la revolución comunista mundial. En la Iglesia, los pueblos cristianos siguen unánimes con dolor y veneración la última enfermedad del gran Papa Pío XII, el Pastor Angélico. Es un periodo de calma y hasta de resurgimiento. La atmósfera queda por ello saneada. 2 ”

Fray Gerardo y yo ingresábamos al seminario de los Carmelitas en París, para cumplir ahí nuestro tercer año de licencia de filosofía, mientras que el Padre de Nantes llevaba conjuntamente una vida de ‘monje-misionero’, según el ideal del Padre de Foucauld, y un ministerio de ‘monje-cura’a la semejanza del Padre Emmanuel 3, el santo fundador de la obra de Nuestra Señora de la Santa Esperanza, en el Mesnil-Saint-Loup, la parroquia más cercana de Villemaur, cuyo cura se volvió su amigo y confesor. “ La peregrinación del Mesnil se me quedó en el corazón ” 4, dirá, e irá allá frecuentemente.

Interior de la iglesia Nuestra Señora de Villemaur

Interior de la iglesia Nuestra Señora de Villemaur, en la que la comunidad de los Hermanitos del Sagrado Corazón fue fundada el 15 de septiembre de 1958, día centenario del nacimiento de Carlos de Foucauld.

Dice el oficio, en el coro, en su silla. Una noche, una patrulla de policías ve la luz encendida, y sospecha un robo. La iglesia estaba dotada con un rico y precioso tesoro. Se despliegan, abren… y encuentran al padrecito diciendo maitines.

Durante cincuenta años, nuestro Padre cumplirá sin parar, de día como de noche, la carga del oficio monástico, sacando de ahí “ el alimento de su devoción ” y la fuerza para cumplir su inmensa labor.

EL CUIDADO DEL REBAÑO.

Desde el primer día, emprenderá visitar a todos sus feligreses, hasta ese jubilado de los ferrocarriles que acepta recibir a su ‘nuevo cura’por primera vez, a condición que sea la última.

En casa de Max 5, es otra cosa :

“ Venía a casa a comer o cenar. ‘Mi sirvienta está ausente’, decía. Lo recibíamos, estábamos contentos. Era el Padre (en aquel entonces, era el Padrecito). Le decía a Pierrette : ‘¡Mira ! El padrecito viene a comer.’Echaba otro pedazo de carne en la olla y ¡ahí está ! No había grandes pompas : el sacerdote venía.

“ Además comía bastante rápido : el calendario o el horario estaba cronometrado. Y por otro lado, siempre fue un ‘hombre de acción’. ” ¡Lo que no impide que fuera tan fácil hablar con él !

Comunión solemne en la parroquia en junio de 1961.

Comunión solemne en la parroquia en junio de 1961. “Esa es una de las maravillas del sacerdocio, la de volverse testigo, pero verdaderísimo, del amor de Dios para con su Esposa, nuestra Soberana… Qué decir pues del otro movimiento que desciende de ella hasta el más pobre y el más pequeño servidor de ese Rey. Todo el amor que resiente por Él, y el interés que toma de sus asuntos se extiende irresistiblemente ¡y con qué fervor! hacia los que se entregan a su servicio.
(Carta a mis amigos n°69, mayo 1960)

Como San Francisco de Sales en el Chablais, inaugura una Carta a los feligreses que alcanza a todo el mundo, les guste o no… Finalmente, a fuerza de gastarse sin contar, con una alacridad que entusiasma a los mejores, gana la simpatía de sus tres parroquias. Cada día, celebra el Santo Sacrificio, lo más seguido en Villemaur. El domingo, misa mayor cantada y sermón en Planty, a las 8h 45, en Pâlis a las 9h 45, en Villemaur a las 11h. En la tarde : rosario en Planty, seguido de un sermón y exposición del Santísimo ; vísperas en Pâlis, con sermón y exposición del Santísimo ; completas en Villemaur, después de las buenas noches, más íntimo.

Un domingo, en tiempos de la cosecha, yendo de una parroquia a la otra, nota en un campo un montón de costales de trigo, ahí abandonados. Ahora bien, la lluvia amenazaba. Tan pronto, va a casa del propietario apellidado Boss, un protestante, para avisarle. Éste le contesta, sentencioso :

“ Padre, el domingo, no se trabaja.

– ¡Pero Papá-Dios no le dio todo ese grano para dejarlo perderse !

Y se va en busca de otros cultivadores, que convencieron al Don Boss de meter su cosecha con su ayuda… ¡y la del Padrecito !

SERMONES ESPERADOS.

Predica con autoridad y simplicidad.

Así, el 15 de febrero de 1959, primer domingo de Cuaresma : “ No estemos demasiado apegados a los bienes de este mundo al grado de olvidar nuestros deberes hacia con Dios. No nos imaginemos que estamos allende de la justicia de Dios, seguros de su misericordia, como si la debiera. Aguardémonos del demonio que busca hacernos negar a Dios ; disque para entrar en posesión de todos los bienes de la vida terrestre. ”

A los de Pâlis, les decía sin rodeos : “ Hermanos míos, cuando llego a la cima de la subida y que veo el pueblo bajo mis ojos, veo los demonios que planean encima de sus casas. ”

Para el segundo domingo de Cuaresma, los exhorta a tomar resoluciones “ de oraciones, penitencias, lucha por las virtudes ”, y a escribirlas en papelitos. El domingo siguiente, preguntó, al principio del sermón, después de las oraciones por los difuntos : “ ¿Los papelitos de resoluciones están escritos ? ” Y, prepara a sus feligreses a la Semana Santa : confesiones, instrucciones de Cuaresma, explicación de la liturgia también.

“ Creo que les gustan las bellas ceremonias que son una fiesta para los ojos y las orejas, escribía en su primera Carta a los feligreses ; entonces el corazón se conmueve, olvida las miserias y los chascos de la tierra para abrirse a la esperanza del Cielo y creer en la bondad paterna de Dios para con sus creaturas. Haré lo imposible para que nuestras fiestas sean hermosas. ”

Fueron magníficas, a fin “ que las almas que aman a Dios sean colmadas. ”

“ Después de Misa, cuenta un niño de Villemaur, el Padrecito no salía con los paramentos litúrgicos ni se tardaba en la sacristía. Mientras que las señoras hablaban ‘Legión de María’o ‘canasta del padre’ 6, los hombres rodeaban a su cura para conversaciones a ratos perdidos. Se daban las noticias de los campos, del avance de las obras ; el comentario de las actualidades de la semana, bajo una forma que hubiera sido inconveniente en el púlpito, era dado con fuerza y autoridad. Como nosotros, los niños, no nos quedábamos quietos más de dos minutos, nos teníamos que ocupar. Entonces, sin interrumpir su conversación, el Padrecito nos hacía hacer piruetas por encima de nuestras manos, que mantenía firme. ”

Es lo que se llama hacerse todo para todos.

El mismo continua : “ Había también reuniones de la Unión parroquial de los hombres instituida por su predecesor, el Padre Besançon. Una vez al mes, a las 9 de la noche, los hombres de la parroquia venían a la casa parroquial. El Padrecito los reunía en una gran recamara que le servía de despacho. Ahí, le podían hacer preguntas a voluntad, seguros de ser escuchados, entendidos, y obtener una respuesta clara. Todos los temas eran abordados, en religión, ¡claro ! pero también, muy rápido, en política, en ciencias social y económica, en historia y hasta en ciencias naturales. Un día, estaba instalado un proyector en vista de una presentación de cosmología. Si una pregunta pedía más reflexión, el Padrecito difería la respuesta a más tarde : ‘Pasaré a verlo.’Cuando estaba avanzada la hora, había que darle un fin a la reunión. No obstante, ‘los hombres de Villemaur’la prolongaban, bajo las ventanas de la casa parroquial, hablando todavía hasta tarde en la noche. ”

El Padrecito inauguró también la Unión parroquial de las mujeres. Un día, dos de ellas le confían : “ Es el Padre H. quien perdió todo, no a causa de lo que hizo, sino que todos sus sermones y otros, era siempre la tierra, la tierra.

– Nos apegó a ella. Si hubiera escuchado en aquel momento sermones como hoy… hubiera hecho otra cosa con mi vida, hubiera sido religiosa… Es menester despegarnos de la tierra...

– Yo igual… es lo mismo. ”

El Padre de Nantes también era cura de otras dos parroquias: aquí, comunión solemne en Pâlis.

El Padre de Nantes también era cura de otras dos parroquias: aquí, comunión solemne en Pâlis.

DESPERTABA VOCACIONES.

Un día, el Padrecito baja la calle de los Fossés, hacia una casita en el borde de la Vanne, donde vive el chantre de la parroquia, con su esposa y sus hijos. La Señora Velut recibe al Padrecito. Éste la mira un instante, grave y silencioso, y le dice :

“ Señora, vengo a pedirle algo.

– Ya sé lo que viene a pedirme, le contestó, ¿viene a pedirme mi hija ?

– No, señora, vengo a pedirle las tres, para Papá Dios. ”

Estatua policroma de la Virgen de Villemaur

Estatua policroma de la Virgen de Villemaur, arriba del altar mayor (siglo XV), que presidía nuestros oficios.

Primeras salidas. Habrá muchas otras. Claro, semejante eventos no pasan desapercibidos en un pueblo de campo. Todo se sabe, se habla de ello, y las discusiones van a buen paso, las opiniones divergen. Y por eso el Padrecito debe aclarar las cosas :

“ Si se han marchado, es invitados por su Señor y la Iglesia. Han contestado ”, explica en su sermón del 4 de octubre de 1959. Enseguida exhorta a sus feligreses a confiar en la Iglesia en vez de murmurar. La verdadera razón es, no una gran pena de amor ni la ambición, sino el banquete de la vida eterna, como Santa Teresita del Niño Jesús lo había entendido : ‘¡Oh Jesús ! dulzura inefable, cambia para mí en amargura todas las consolaciones de la tierra.’Continua : “ ¿Cuál es ese banquete de aquí en la tierra ? la Eucaristía ; y en el Cielo : la visión de Dios, en el amor. Solo los puros, los creyentes pueden entenderlo, no los idolatras, ¿pero acaso sus alegrías son alegrías ? ”

Y el siguiente 22 de noviembre, les entrega “ el secreto de las vocaciones : el amor a la Virgen María, entusiasta ”. Ese amor enardecía su corazón, pero como en secreto. Un día, una religiosa lectora de sus Cartas se quejó de ello : “ Es casi necesario hacerle violencia a los sacerdotes, para que hablen de su devoción a la Virgen María. ” Le contestó con una magnífica Carta que levanta, a penas, el velo “ del gran secreto real del Esposo y de la Esposa ”.

“ Como el amigo conmovido de sorprender en la voz de su amigo semejante calor, en su sonrisa tanta dulzura en atención a cualquier mendigo, al más ínfimo de sus servidores, vendría por ello a imaginarse lo que entonces deben ser sus bondades y ternuras para con su esposa, así el sacerdote que su ministerio da testimonio de las atenciones delicadas y tiernas, de las ardientes solicitaciones de Dios para la más modesta de sus creaturas, presienten lo que deben ser, en su cuarto nupcial, en el centro deslumbrante del Cielo, las efusiones incomparables del Señor y de la Virgen Inmaculada que se ha escogido por Esposa entre todas. 7 ”

MONJE MISIONERO.

El Padrecito invita también misioneros de vuelta en Francia para suscitar vocaciones, oraciones y dones. Los hace recibir en familias y organiza una gran ‘jornada misionera’. Así, el jueves de la Ascensión, 26 de mayo de 1960, recibía al Padre Trémorin, lazarista, párroco de Nuestra Señora de Donglü, en China 8. Éste conducía un camión en el cual los feligreses podían ver una pequeña exposición misionera con fotos y explicaciones. En la mañana, la Misa fue dicha por las misiones y, en la tarde, el Padre Trémorin pronunció una conferencia sobre China. Colecta e inscripciones dieron ese día 42 780 F, y la venta de los libros 6 000 F. El Padrecito anotaba en su cuaderno : “ Día mal escogido, carrera de bicis. No obstante todo salió bien en la mañana, y en la tarde sala llena en Pâlis. Habrá que organizar mejor los transportes de Villemaur. ”

El domingo siguiente, el Padrecito sacaba las lecciones de ese testimonio sobre las persecuciones sufridas, con un sermón roborativo, incendiando los corazones y suscitando el ardor apostólico :

“ Pensaría uno que semejante relatos van a apagar los entusiasmos. Al contrario, si apaga a los superficiales, incendia a los puros. Las vocaciones sobrenaturales quedan por ello excitadas, fortificadas. Un pagano encarcelado le decía a un misionero encarcelado : ‘Después de la tormenta, porque la tormenta pasará, sabremos hacia quien mirar : hacia ustedes, los misioneros, y hacia la religión católica.’Una pregunta : si esos países se encuentran milagrosamente liberados del yugo comunista, se necesitaría de un golpe, no mil, sino cien mil sacerdotes y religiosos.

“ Nuestra inercia, causa de la pérdida del mundo. ”

De esta manera, el Padrecito asociaba a sus feligreses a la vida de la Iglesia, conforme a lo que estaba escrito en nuestra Regla : “ Los hermanos conocerán sus luchas, adoptarán sus preocupaciones, sufrirán de sus males, se regocijarán de sus dichas. ” (Art. 23)

‘Sus dichas’, eran, por ejemplo, la toma de velo de la mayor de las tres hijas Velut, al término de su postulantado con las Servitas de María, en Groslay. La ceremonia tuvo lugar el 8 de septiembre de 1960. El Padrecito alquiló un autocar para que toda la parroquia se asociara a esta alegría. Y, claro, fue él quien predicó. De regreso, le ofreció a sus feligreses una visita guiada por él, del centro de París : Notre-Dame y la Sainte-Chapelle. Insaciable, no dejaba de hacer admirar a sus feligreses esos tesoros de la Francia real y cristiana.

EL CATECISMO Y EL PATRONATO 9.

En su Carta a los feligreses de septiembre de 1961, el Padrecito anunció la reorganización de los catecismos y la fundación de un ‘pequeño catecismo’adaptado a los más jóvenes.

“ … Es a propósito de la educación moral y religiosa de nuestros niños. Hay una cosa que estorba a ello, con la que chocamos sin cesar, mis cofrades y yo, por lo general y difundida que está ; una cosa con la cual no se sabe cómo acabar con ella, puesto que resulta de cosas tan variadas, es la irregularidad, para no decir el capricho, de su frecuentación del catecismo, de su asistencia a los oficios, de su práctica de los sacramentos.

“ Me reprocho a veces de ser demasiado ‘barco’. Sin duda, al principio tenía buenas razones de ser complaciente. Hubo una cierta fluctuación durante los años de enfermedad del sentido Padre Besançon ; había que recuperar niños que se habían alejado por causas fútiles ; había que cerrar los ojos sobre ciertas indisciplinas deplorables que no se podían corregir brutalmente… Sabiéndome más bien llevado a la severidad, preferí la dulzura. Pero ahora me doy cuenta de que varios abusan, en detrimento mismo de la formación de sus hijos, de esta altura de miras que he mostrado.

En consecuencia, toma medidas :

“ Así es que de ahora en adelante debemos aplicar escrupulosamente las reglas diocesanas : tres años de catecismo son obligatorios para ser admitido a la Comunión Solemne y, desde el 1º de octubre, deseo inscribir al ‘pequeño catecismo’, muy bien adaptado a su edad, a todos los niños que van al colegio. Hasta los que todavía no saben leer, ¡pero saben escuchar y acordarse ! aprenderán con esto mucho, como en la guardería infantil, con las imágenes y con los cantos. ”

Éste estaba atendido por feligresas generosas que les enseñaban la ‘La Libreta de Pan’ 10. El Padrecito se ocupaba de los tres años de preparación a la Comunión solemne. Daba una clase de catecismo todas las tardes, del martes al viernes en Villemaur 11. ”

El jueves en la tarde, era el ‘patro’ 12. Las jovencitas generosas atendían a las chiquitas mientras que, sin importar los truenos y relámpagos, el Padrecito llevaba a sus niños a través de los bosques y campos donde ‘animaba’los juegos con ímpetu. En la tarde todo acababa en la iglesia con una oración o con cantos. A veces, juntaban a todo ese mundito en la casa parroquial para la proyección de una película ‘fija’.

El sábado, de una a dos, clases de solfeo para iniciar a los niños al canto gregoriano. El latín era en aquel entonces la lengua litúrgica. Pero el domingo en Misa, el Padrecito no temía encargarle a un monaguillo de leer la lectura de la epístola en francés desde lo alto del jube mientras que él la leía en latín, a voz baja, en el altar. Era lo que llamaba él el ‘bilingüismo pedagógico’.

Durante las vacaciones, los niños estaban invitados, cada quien su turno, a ayudar en la casa parroquial. Ahí, ocupaban útilmente su tiempo en trabajitos de jardín o juntando las Cartas a mis amigos sin olvidar la oración que ritmaba la jornada. Los más grandes venían en grupo y el Padrecito les hacía instrucciones o lecturas espirituales.

En cuanto a los sermones del Padrecito, los más jóvenes retenían las vigorosas amonestaciones : “ ¡Si abandonamos hoy a Argelia, dentro de veinte años, vendrán a cortarnos la cabeza ! ” ¡Ay ! ¡Con tal que no la abandonemos ! Y de un tiro se volvían ‘Argelia francesa’, contra de Gaulle y sus guaruras. La semana siguiente, se oía en el patio de la escuelita agitarse los gritos de los partidarios de uno o el otro campo.

Procesión en Pâlis. “<em>Jesús volvería en la tierra, sin duda se haría cura de campo y ningún sacerdote es grande si no se asemeja al más humilde de ellos.</em>”

Procesión en Pâlis. “Jesús volvería en la tierra, sin duda se haría cura de campo y ningún sacerdote es grande si no se asemeja al más humilde de ellos.

LA EDUCACIÓN DE LAS FAMILIAS.

¡Pero había sobre todo que formar a los papás ! “ Tener hijos no es más que la primera etapa de un gran propósito : aquél de dar a luz ciudadanos del Cielo. Después hay que educarlos. 13 ”

Al principio del año 1962, el Padrecito empezó una serie de sermones sobre la familia y sobre la educación cristiana de los niños.

“ La mujer se salvará gracias a la maternidad con tal de perseverar en la fe, la caridad, la santidad, según San Pablo (1 Tim 2, 15), sin olvidar la modestia.

“ El padre explica la razón de las cosas, se dirige a la inteligencia : si papá hace las cosas así, es que está bien ; si dice eso, es porque es cierto (¡responsabilidad !).

“ La mamá da el amor a Dios y a la virtud : enseña a rezar (¡si reza !). Moldea el alma de su hijo a su imagen, dulce pero profunda influencia, porque es amable.

“ a) Dios existe, el padre cree, la madre ama… b) Está la verdad y el error. c) Las razones de su conducta. d) Las buenas personas y las malas : ‘La vida no es neutra, hay que tomar partido con valentía.’e) Está la Iglesia, la Patria, por las cuales hacemos grandes acciones (excombatientes 14) y está el mundo enemigo… Conclusión : confirmación sobre esta sólida formación de ‘miles Christi’. ”

Las cuentas de semejante celo apostólico no se dieron a esperar. Hasta los feligreses los más opuestos estimaban a su Padrecito. Esto se vio a las muestras unánimes de simpatía que le manifestaron en un accidente de coche el domingo 20 de agosto de 1961, entre Planty y Pâlis.

El Padrecito se mostró muy agradecido de ello : “ Varias muestras de sus buenas disposiciones me conmueven y Monseñor él mismo ha querido expresarme su gran satisfacción por ello : su asistencia más numerosa, más regular a la Misa dominical, su participación más general, más ardiente, a los cantos de la Iglesia, el número de peregrinos de Lourdes y de participantes a los ejercicios espirituales en Paray-le-Monial, la fidelidad de los hombres a las veladas de oración. Los que entre ustedes quieren mejorar ven por ende lo que podrían hacer a su vez. Siempre hay que mejorar, ¡y cada vez es una alegría !

Retiro de cinco días en Paray-le-monial, del 14 al 19 de febrero de 1961.

Retiro de cinco días en Paray-le-monial, del 14 al 19 de febrero de 1961, predicado por el Padre Roustang (a mano izquierda del Padre de Nantes en la foto).

“ En otra materia, en la que se exprimen también de manera evidente las buenas disposiciones de los corazones, quiero hablar de la generosidad material, hacen grandes esfuerzos. Hay progreso en general : respondieron ampliamente a nuestros llamados en favor de los seminaristas, de las Misiones, del Socorro católico y, muy simplemente, a las limosnas ordinarias cuyo fruto va a las tesorerías parroquiales. No sé cómo agradecerles también por la regularidad y la abundancia tan útil de la ‘canasta del Padre’. 15 ”

Así se formaba un lazo profundo entre el Padrecito de Villemaur y su parroquia, día tras día más íntima, más ‘mística’.

“ Oh Iglesia mía, que fuiste treinta años mi venerable madre, empezaste a parecerme en Cristo como una joven esposa, alegre, confiada y tan ardiente que te sentía enamorada más que yo de la perfección a donde te guiaba. Tales fueron nuestras relaciones de esposos, nuestro romance de amor, de día y de noche, de invierno y de verano, largas horas del sacerdote en su iglesia, afecciones consagradas de la Iglesia por su pastor, carreras por los caminos de nuestras parroquias. En los campos, los talleres, a la cabecera de los enfermos, a la salida de las escuelas, en todos lados encontraba los mil rostros de mi Iglesia. Todos eran nuestros hijos, ancianos, hombres, mujeres, practicantes, oponentes, y por todos cada mañana derramaba toda tu Sangre en oblación redentora, a todos les daba tu Cuerpo en alimento, o al menos tu Palabra. Ocupando tu lugar visible ¿cómo no hubiera amado a esta Iglesia con una alegría de esposo ? 16 ”

A LA ESCUELA DE SANTA TERESITA.

“ Para el año que viene, codicio un gran deseo, un proyecto que acaricio desde hace tiempo : llevar un gran número de ustedes en peregrinación a Lisieux ; comunicarles en el sitio un poco mi admiración, mi afección, mi confianza en Santa Teresita del Niño Jesús, esta santita tan maravillosa de la cual nuestras tres iglesias tienen la estatua. Cuidadosamente preparada, esta peregrinación sería una cosa magnífica y que no olvidaríamos… ¡Empiecen a llenar las alcancillas ! 17 ”

Desde su llegada a Villemaur, el Padrecito no escondió su ardiente devoción hacia la pequeña carmelita de Lisieux. Cada año, su fiesta es solemnizada el domingo, y es la ocasión de un sermón tejido con citaciones de la santa, ilustrando el relato de su vida y la explicación del ‘pequeño camino’. Le escribe a los hermanos : “ El domingo aquí honramos a Santa Teresita del Niño Jesús (un altarcito de estación encantador en el coro, las reliquias y la estatua, flores, velas, devoción en masa ; sermones enternecidos… pero si hubiera visto que todo el mundo lloraba, ¿qué hubiera hecho ? ¡igual !), ¡pues ! sin preguntarles, le confié todas mis vocaciones, todas sus vocaciones y pensar que Ella, con la Virgen María, se ocupa de eso me alivia ; el peso es más liviano para mí, ¡de verdad ! Pero Santa Teresita, ella, es poderosa y suave… 18 ”

Ama a Santa Teresita, la entiende, entra en su intimidad, y ahora atrae a ella a sus feligreses, como en ese sermón del 25 de septiembre de 1960 :

“ Santa Teresita del Niño Jesús : amada por todos, patrona secundaria de Francia, de las misiones… algún día, ¡Doctor de la Iglesia 19 ! Leer la Historia de un alma : hablaremos de ello en la tarde. Su ‘pequeño camino’… ¡que es no escoger las cosas alegres ! ¡sino las cosas penosas ! Leer su vida : ¡qué cruz ! y sin embargo, una sonrisa perpetua. Ese es el amor a Dios. Energía inmensa. Su ‘pequeño camino’… es también, no la mediocridad, sino la confianza en la gracia para alcanzar la grandeza de la santidad. Conclusión : ¿acaso es para nosotros o tan sólo para las carmelitas ?… para nosotros (nos vemos en la tarde).

El 8 de octubre de 1961, empezaba así : “ La gran tristeza : no ser santos. La gran esperanza : volvernos santos. La gran alegría : ¡haber conocido y frecuentado ! ¡al menos en los libros, nuestra familia. ¡¡Iremos a Lisieux !! ”

LA ENCARNACIÓN CONTINUADA.

La Navidad de aquel año 1961 fue inolvidable y marcó profundamente a los feligreses. En cuanto al Padrecito, vean el relato que hará ocho años más tarde :

“ ¿Por qué es menester que la más hermosa de esas Navidades sea casi la última, de todas formas la última de esa Iglesia católica, fiel a su Señor, segura de sí misma, unánime y ardiente, de antes del quebrantamiento conciliar ? Era en Villemaur, en 1961. Las confesiones habían sido numerosas, mientras que los hermanos cantaban las maitines en el coro, que apenas tuve tiempo de recitarlas entre dos. Al sonido alegre de las campanas avanzábamos hacia el pesebre en procesión. Revestido con una capa con tela de oro, cargaba al Niño Jesús en mis brazos sobre un encaje fino. Nuestro chantre entonaba la ‘Noche Feliz’. Así se mantenía despierta la sensibilidad y fijada la imaginación. ¿Eso es pueblo ? Es cierto, pero un cura de campo es pueblo también o se vuelve por amor. Después empezaba la Misa : Dominus dixit ad me… Todos cantaban la Misa real de Dumont 20  con entusiasmo.

“ Y luego llegaba el momento importante del sermón. Siempre subía al púlpito y, desde lo alto, como un padre y como un jefe pero muy consciente de tan sólo ser el ministro de la Iglesia jerárquica, tenía la temible carga en diez, quince minutos, de recordar a la vez el misterio, hacer presentir a las inteligencias creyentes la verdad, la altura, lo profundo, a fin de atraer los corazones al fervor de una santa devoción, al amor a Jesús quien daría en la comunión toda su plenitud. Predicaba con toda mi alma, sin alejarme demasiado del texto del Evangelio. Y veía bien, sin vana gloria porque la alegría sacerdotal aleja la tentación, veía que mis hijos me seguían y me estaban grandemente agradecidos de estar cerca de ellos con mi palabra y con toda mi vida, dispensador entre ellos de las sublimes riquezas de la Iglesia. En aquellos momentos, ¡cuán dulces son las glorias del celibato sacerdotal y el recuerdo de los años laboriosos del seminario, y tierna la modesta función de cura de campo ! ”

Fray Gerardo, jefe de sección de infantería en el Constantinois.

Fray Gerardo, jefe de sección de infantería en el Constantinois.

“ Llegó el ofertorio. De nuevo, ahí estamos con los monaguillos en el pesebre. Y veo ahí desfilar toda la Iglesia, cada uno trayendo su regalo de Navidad para los pobres del Sahara. ¿El Sahara dice usted ? en esa aldea de Champagne, ¿qué es esa irrupción de targuí y de harratins ? Es la caridad de la Iglesia católica, Monseñor. Como nuestro hermano Bruno es en este momento institutor meharista, seminarista y único cristiano en medio de los miserabilísimos musulmanes del oasis de Igostène, perdido en el desierto de In-Salah, nuestros feligreses traen cada uno su fardo para esos miembros lejanos de Cristo. Llenan canastas y eso desborda, los monaguillos ya no pueden cargarlas. Pero cada uno, antes de ofrecer, se acerca y le da un beso de devoción al Niño Jesús que le presento, frágil y conmovedor. ¡Ah ! Sí, cuando los dones llegarán allá, este ofertorio anunciará la Navidad a los pobres. De Villemaur, pero también de Pâlis y de Planty, todos estaban ahí. Al rato, después del sagrado rito del Santo Sacrificio, más de doscientos vendrán, invadiendo el coro por olas, para comulgar. ¡Por eso la alegría ! 21 ”

Sí, es Jesús quien volvía y se encarnaba, en esa bendita Noche Buena, en la humilde iglesia de Villemaur, para predicar ahí su Evangelio por el ministerio de su sacerdote y celebrar sus bodas terrestres con su Iglesia, en la espera de las Bodas eternas.

Fray Bruno, institutor meharista en Igostène, en pleno Sahara

Fray Bruno, institutor meharista en Igostène, en pleno Sahara. “Era una deseo de nuestro Padre, y por eso una especie de primer envío en misión, a fin de participar lo más cerca posible a la defensa y pacificación de esas poblaciones que iríamos a evangelizar.

EL CORAZÓN Y LA CRUZ

Durante su retiro sacerdotal de 1959, nuestro Padre le entregó a su cuaderno de notas íntimas una ‘confesión’que escapó a la destrucción, y que revela el fondo de su corazón. Volviendo sobre su vida pasada, escribe ;

“ Primero hubo esa suma de dones naturales y circunstancias de familia, educación, múltiples experiencias en las que muchos vieron señales de una predestinación a una obra de Iglesia. Pero hubo sobre todo esa continua lluvia de gracias íntimas, todas destinadas a la santificación de mi alma, a tal grado que siempre me bastó querer apartar mi mirada y mi corazón de las creaturas, hacer silencio y rezar un poco, para que con la prontitud de un cariño de amor, de inmediato Te aparecieras para consolarme, regocijarme, mostrarme aún un maravilloso porvenir de santidad.

“ Pero existe hoy un hecho nuevo, último reproche a mi tibieza, a mi infidelidad, esta última prueba que Tu amor desborda por todos lados mi egoísmo : que todo mi ministerio da frutos demasiado abundantes. He ahí que, mientras que todavía soy un pecador, haces como si fuera el santo que por tu gracia ya debería ser. Y por eso acaso estoy conducido al verdadero amor, fiel y generoso, ¡o más bien a la hipocresía que algún día llevaría a todo ese pequeño mundo al abismo conmigo ! ”

Jesús contesta :

Bajo la mirada del Cristo del jube en Villemaur.

Bajo la mirada del Cristo del jube en Villemaur. “Amor de mi Cruz, amor de mi Corazón, amor de mi Hostia… realidades inseparables que te entregarán todo el misterio de mi Encarnación y te enseñarán a ser un hermano universal, hombre crucificado, hombre dado, hombre comido. Mira mi Cruz y considera mis sufrimientos, escucha mi Corazón y consuela su pena de no ser amado, come esta Hostia, ¡y ya no me abandones!
(Apuntes espirituales, 1959)

“ Hijo mío, el último de mis hermanitos, pero hermano bien amado como lo ves con las incesantes pruebas que te doy con mi ternura, cuando te escaparás a ti mismo, cuando inmolarás tu egoísmo y apartarás los pensamientos de soberbia que te agitan, tu corazón se despertará a un triple amor, tierno y entregado : amor de mi Cruz, amor de mi Corazón, amor de mi Hostia… realidades inseparables que te entregarán todo el misterio de mi Encarnación y te enseñarán a ser un hermano universal, hombre crucificado, hombre dado, hombre comido. Mira mi Cruz y considera mis sufrimientos, escucha mi Corazón y consuela su pena de no ser amado, come esta Hostia, ¡y ya no me abandones ! ”

Las páginas siguientes mostrarán como Jorge de Nantes cumplió esa vocación en cincuenta años de vida ajustada al ejemplo del Padre de Foucauld “ que no es otra cosa sino un comentario para ti de mi Vida, de mi Evangelio ”, dice Jesús, en esta meditación imitada del retiro de Carlos de Foucauld en Nazaret (1897) :

“ Lo que es una gloria para mí es tu renuncia, tus más mínimos sacrificios, tu pena del silencio y de tu vida cotidiana. Cuando ahí te pudres, cuando el demonio te solicita y que huyes a la iglesia, es mi gloria. Cuando cumpliste tu jornada de Padrecito, llena de oración, de sacrificio y de pequeñas acciones de caridad apostólica, ahí está mi gloria. ”

Resolución del Padrecito de Villemaur :

“ En lo más profundo de mi corazón, en el rincón bendito y escondido en el que tu Providencia me colocó, voy a impregnar mis acciones, mis pensamientos con la dulzura, el anonadamiento de fray Carlos de Jesús, y ya no le tendré apego al resto. ”

Sin embargo, “ el resto ”, con el Concilio Vaticano II, después del abandono de la Argelia Francesa, pronto lo va a atrapar de nuevo, pero como una cruz que llevar por amor.


(1) Villemaur es una aldea de Champagne en Francia. A unos 180 km de París hacia el Este, camino a Troyes.

(2) Lettre à mes amis n220, Epifanía de 1966.

(3) El joven Padre Emmanuel fue enviado al Mesnil-Saint-Loup en 1849 a fin de restaurar esta parroquia devastada por el caos de la Revolución. Para dar un fuerte impulso a esta empresa, se pone bajo la protección de “Nuestra Señora de la Santa Esperanza” a la cual se responde “conviértenos”. En 1852 obtiene de manera extraordinaria el avala del vocablo por el mismo Papa Pío IX. En 1862, realiza su más alto deseo de ser monje-cura, fundando en el pueblo una filial de los Olivetanos. Es así que logrará establecer su parroquia, durante más de siglo y medio, a la delantera de todas las parroquias de la diócesis, sirviéndoles de modelo.

(4) Sermón del 18 de octubre de 1992.

(5) Maximiliano Broquet falleció el 17 de enero de 2011. Fue uno de los feligreses más fieles a su Padrecito a lo largo de toda su vida. Cuando éste tuvo que retirarse de su curato, Max lo había visto como un hecho providencial, ya que un cura tan brillante estaba llamado a que su parroquia rebasara las fronteras de tres pueblitos.

(6) Costumbre en las aldeas francesas que consiste en organizar que cada semana, una familia del pueblo dé los sustentos necesarios al cura.

(7) Lettre à mes amis n° 69, mayo de 1960.

(8) Ese misionero lazarista, que había sido en China el cofrade del Padre Lebbe, reveló a nuestro Padre la impostura y la mala influencia de ese ‘precursor de la nueva misiología”.

(9) Círculo recreativo juvenil.

(10) Catecismo ilustrado francés. Miche de Pain.

(11) Disponible en dvd, ¡sí, sí! Pídanlo en la maison Saint-Joseph les “Quarante leçons de catéchisme” (S 88).

(12) Diminutivo de patronato.

(13) Apuntes para el sermón del 11 febrero de 1962.

(14) Alusión a los soldados franceses que defendieron con gran valentía el suelo patrio durante la Primera Guerra Mundial.

(15) Carta a los feligreses, septiembre de 1961.

(16) Páginas místicas n° 54, p. 271.

(17) Carta a los feligreses, septiembre de 1961.

(18) Carta del 10 de octubre de 1959. Archivos de comunidad.

(19) En diciembre de 1962, en un triduo predicado a las Víctimas del Sagrado Corazón, en Marsella, nuestro Padre hablará de Santa Teresita del Niño Jesús como “nuestra gran Doctora de la Iglesia, porque espero que lo será un día.”. Treinta cinco años antes que la Iglesia la reconozca como tal.

(20) Misa francesa del siglo XVII, compuesta por Henri Dumont.

(21) Navidad de 1969, suplemento a la CRC n° 27.